
«A HOME THROUGH TIME» Un hogar a través del tiempo.
190 PÁGINAS, FOTOGRAFÍA, INVESTIGACIÓN Y DISEÑO EDITORIAL
Hay proyectos que empiezan con una idea muy concreta y que, casi sin darte cuenta, te llevan mucho más lejos de lo que habías imaginado.
The Apartment comenzó con el encargo de fotografiar una vivienda situada en un edificio histórico de la calle Ausiàs March, en Barcelona. Pero desde el primer momento sentí que detrás de aquellas paredes había mucho más que un espacio bonito para fotografiar.
Quería saber más.
¿Quién había mandado construir aquel edificio? ¿Quién lo había proyectado? ¿Cómo era aquel lugar antes de que existiera? ¿Qué Barcelona había a su alrededor? ¿Quién había caminado por aquellas estancias más de un siglo atrás?
Una pregunta me llevaba a otra y lo que había empezado como un proyecto fotográfico fue convirtiéndose, poco a poco, en un viaje a través del tiempo.
Durante casi un año y medio, compaginándolo con otros encargos, investigué, fotografié, escribí, seleccioné, diseñé y construí cada página de este libro. Un proceso largo, inmensamente enriquecedor y, sobre todo, uno de esos proyectos en los que disfruté absolutamente de cada descubrimiento.
Porque si hay algo que me apasiona es poder acercarme a la historia a través de los pequeños detalles: un documento manuscrito, un plano centenario, una fotografía antigua, el nombre de una persona que aparece inesperadamente en un archivo… y empezar a tirar del hilo.
The Apartment es el resultado de todo ese camino.


UN LIBRO PARA ENTENDER UNA CASA
El libro no pretende explicar únicamente la arquitectura de un edificio.
La intención era comprender todo aquello que lo había hecho posible.
Por eso, el relato comienza mucho antes de entrar en la vivienda actual. Parte de Barcelona, de sus calles, de las personas que imaginaron aquella construcción y del momento histórico en el que nació.
La investigación me llevó a consultar documentación, fotografías, planos y fondos históricos procedentes de distintos archivos e instituciones, entre ellos el Archivo Fotográfico de Barcelona, el Institut Amatller d’Art Hispànic, el Archivo General de la Diputación de Barcelona, el Colegio de Arquitectos de Cataluña, el Archivo Nacional de Cataluña y la Biblioteca de Cataluña.
A partir de ahí, cada documento empezaba a dar respuesta a una pregunta… y abría otra.



MANUEL FELIP SINTAS Y ELVIRA PÉREZ CAPDEVILA
Las personas antes del edificio
Una de las primeras partes del libro recupera la historia de Manuel Felip Sintas y Elvira Pérez Capdevila, figuras directamente vinculadas a los orígenes del inmueble.
Quería que dejaran de ser simplemente unos nombres escritos en documentos antiguos.
Reconstruir parte de sus vidas, sus vínculos familiares y empresariales y el contexto en el que vivieron permitía empezar a entender por qué aquel edificio existía y qué sociedad había detrás.
Retratos, registros, anuncios, documentos manuscritos y pequeños hallazgos fueron convirtiendo nombres del pasado en personas reales.
Y esta es una de las cosas que más me emociona de la investigación histórica: cuando el tiempo deja de parecer lejano.

TELM FERNÁNDEZ I JANOT
El arquitecto detrás de la obra
La investigación continúa con Telm Fernández i Janot, el arquitecto responsable del edificio.
Descubrir su trayectoria me permitió situar la obra dentro del paisaje arquitectónico de la Barcelona modernista y comprender mucho mejor decisiones que todavía hoy pueden apreciarse en la fachada, los volúmenes, las aberturas, los balcones o los elementos ornamentales.
El libro pone su obra en relación con otros edificios y con la manera en que la arquitectura de aquel momento buscaba combinar funcionalidad, proporción, artesanía y belleza.
Esta parte fue también una forma de reivindicar algo que siempre me ha fascinado: que detrás de cada edificio hay una mirada, una época y una manera concreta de entender la ciudad.



DEL SOLAR AL EDIFICIO
Cuando los documentos se convierten en arquitectura
Llegar hasta el origen del solar fue una de las partes más fascinantes del proceso. Expedientes, registros de propiedad, escrituras, delimitaciones del terreno, permisos y planos me permitieron retroceder hasta una Barcelona en plena transformación y seguir, casi documento a documento, el nacimiento del edificio.
Es una parte que me gusta especialmente porque nos recuerda que cualquier construcción que hoy percibimos como una realidad consolidada empezó un día siendo solo una idea dibujada sobre un terreno.
A medida que avanzaba la investigación, los documentos empezaban a materializarse: los alzados daban forma a la fachada, los planos ordenaban los espacios y los expedientes explicaban decisiones que, más de cien años después, todavía pueden reconocerse en la arquitectura.
La piedra trabajada, los balcones, el hierro, las carpinterías, las vidrieras, los pavimentos y los elementos ornamentales dejaban así de ser simples detalles estéticos para convertirse en testigos de un proceso.
Y aquí se produce una de las sensaciones que más me gustan de todo el proyecto: poder observar hoy un elemento arquitectónico y tener delante, al mismo tiempo, el documento que explica cómo fue concebido hace más de cien años.
Pasado y presente empiezan a mirarse.


BARCELONA, CIUDAD DE ARTE Y TRANSFORMACIÓN
Pero era imposible contar la historia de este edificio sin contar también la ciudad que lo rodeaba.
Este acabó siendo uno de los capítulos más extensos y uno de los que más disfruté creando.
Barcelona aparece aquí no solo como el escenario donde transcurre la historia, sino casi como un personaje más.
El relato recorre distintas décadas del siglo XX y principios del XXI a través de la arquitectura, el arte, la música, el diseño, la cultura, los movimientos sociales y las transformaciones urbanas.
- Modernismo.
- Picasso.
- Teatro i música.
- La Semana Trágica de Barcelona.
- Las vanguardias.
- Miró.
- La República.
- La Guerra Civil.
- La reconstrucción.
- La cultura contemporánea.
- Los Juegos Olímpicos de Barcelona.
- La transformación urbana.
- La Barcelona creativa de hoy.
No quería hacer una cronología fría. Quería intentar comprender qué ocurría en la calle mientras la vida continuaba dentro de aquel edificio.
Porque las casas también viven la historia.
Cambian las personas, cambia la ciudad, aparecen nuevas formas de pensar, de crear y de vivir… mientras algunos muros siguen ahí, observando en silencio cómo pasa el tiempo.
El libro llega así hasta la Barcelona contemporánea, una ciudad que continúa transformándose sin dejar de dialogar con todo aquello que ha sido.
Y probablemente es aquí donde el proyecto conecta de forma más directa con una de mis grandes pasiones: la historia de Cataluña y la posibilidad de descubrirla a través de la arquitectura, el arte y las pequeñas historias que se esconden dentro de las grandes.






DEL PASADO AL HOGAR ACTUAL
Volver al punto de partida con una mirada diferente.
Después de todo este recorrido, el libro vuelve finalmente al lugar donde había comenzado.
A la casa.
Pero ahora ya no es la misma.
O, mejor dicho, nosotros ya no la miramos de la misma manera.
Sabemos qué había antes. Conocemos a las personas, al arquitecto, los documentos, la Barcelona que la vio nacer y muchas de las transformaciones que han sucedido a su alrededor.
Y entonces volvemos a cruzar la puerta.
La fachada, el vestíbulo, la escalera, el patio de luces, las vidrieras y los elementos originales del edificio introducen esta última parte del libro, en la que la historia deja paso progresivamente a la fotografía contemporánea.
La restauración conserva texturas, piedra, carpinterías, pavimentos y elementos arquitectónicos originales, pero los hace convivir con una sensibilidad completamente actual.


EL INTERIOR
Una casa viva
En el interior, la luz se convierte en uno de los grandes hilos conductores.
Los pavimentos hidráulicos, los techos altos, las molduras, las puertas, las vidrieras y las proporciones originales conviven con arte contemporáneo, mobiliario de distintas épocas, color, textiles y objetos personales.
Es una casa con historia, pero no es una casa congelada en el pasado.
Es un hogar vivo.
Precisamente eso era lo que más me interesaba fotografiar: la convivencia entre lo que el edificio había sido y la manera en que hoy es habitado.
Las últimas páginas pasan de la arquitectura a la intimidad de los espacios: el salón, las habitaciones, los rincones de lectura, la cocina, los baños, los objetos y los pequeños detalles que explican quién vive ahora entre aquellas paredes.
Y es aquí donde el círculo se cierra.
El pasado no desaparece.
Continúa viviendo dentro del presente.







EL LIBRO COMO OBJECTO
Desde el principio tenía claro que una historia así necesitaba también una edición física especial.
Por eso, The Apartment fue concebido como un objeto que invitara a tocarlo, abrirlo y descubrirlo poco a poco.
La cubierta rígida blanca, con acabado soft touch, contrasta con el laminado dorado que dibuja el título, la ornamentación y una de las ventanas más características del edificio.
Cuando la luz incide sobre la cubierta, el dorado cambia sutilmente según el ángulo desde el que se observa.
Quería que ya desde fuera hubiera algo que hablara del proyecto: luz, arquitectura, delicadeza y memoria.
En el interior, el diseño editorial es deliberadamente sereno. Mucho espacio en blanco, una composición clásica y una paleta contenida dejan respirar las fotografías y la documentación histórica.
Los patrones geométricos que separan los distintos capítulos nacen también de los pavimentos de la vivienda, haciendo que la arquitectura de la casa termine entrando incluso en el lenguaje gráfico del libro.


La espectacular vidriera original del edificio, convertida en uno de los símbolos visuales de «The Apartment»
y redibujada minuciosamente en vector para la portada.
EL PROCESO
The Apartment ocupó casi un año y medio de mi vida, compartido con otros proyectos.
Y cuando pienso en todo el trabajo que hay detrás —las horas de investigación, las visitas a archivos, las fotografías históricas, los documentos, los planos, los textos, las correcciones, la fotografía, la edición y el diseño de cada página, además de llevar todo el relato al inglés, lengua nativa del cliente estadounidense para quien fue concebido el proyecto—, lo primero que me viene a la cabeza no es el esfuerzo.
Es cuánto disfruté haciéndolo.
Hubo días en los que un pequeño dato descubierto en un documento me abría diez caminos nuevos. Otras veces era una fotografía antigua, un apellido, una fecha o un plano lo que cambiaba por completo la manera de entender una parte de la historia.
Fue investigación, pero también descubrimiento.
Fue fotografía, pero también memoria.
Fue diseño, pero también una manera de ordenar todo aquello que iba aprendiendo.
Y, sobre todo, fue crecimiento, conocimiento e ilusión.
El propio libro termina planteando que las fotografías actuales no son solo imágenes decorativas, sino una continuación de la historia: una casa restaurada con sensibilidad que sigue formando parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Cuando finalmente pude compartir el proyecto terminado y ver la emoción que despertaba descubrir toda la historia que había detrás de esa vivienda, sentí que todo aquel recorrido había tenido sentido.
Porque The Apartment empezó con una casa.
Pero, para mí, terminó siendo mucho más.
Un viaje por Barcelona, por la historia, por el arte y por todas aquellas pequeñas historias que siguen escondidas dentro de los lugares que habitamos.
Y quizá esta sea la parte que más me gusta de mi trabajo:
Mirar un lugar, sentir curiosidad… y empezar a descubrir todo aquello que todavía no se ve.
* QUIZÁ SOLO HAGA FALTA MIRAR UN POCO MÁS DE CERCA PARA QUE UN LUGAR EMPIECE A CONTARNOS SU HISTORIA *

